• Alejandro Toro

¿Y si también voy a la quiebra?

El 94% de las empresas se quiebran en los primeros 5 años... ¿Qué está fallando?


No podríamos decir que la idea de negocio o la falta de pasión, pues nadie se aventura a semejante riesgo sin tener ganas de darlo todo, pero en el camino te vas dando cuenta que un capital semilla, una idea, un nombre o un certificado de cámara de comercio no bastan y lentamente viene la falta de flujo de caja, los proveedores y sus cuentas que se acumulan, los imprevistos, la curva de aprendizaje que puede ser más lenta de lo proyectado, la presión de gastos personales y familiares, los comentarios de quienes te advirtieron que no abandonaras lo seguro y estás ahí preguntándote qué salió mal si estabas dispuesto a todo.


Existen elementos como los impuestos, legislación o políticas de estado que ayudan a que algunos países reduzcan el número de empresas que desaparecen en los primeros años, pero también hay otros aspectos.

En primer lugar la falta de educación financiera desde el hogar y el colegio, el sistema está diseñado para el horario, el uniforme, la obediencia y las tareas, no existe cabida a la creatividad, la generación de ideas de valor en planes y proyectos, el manejo de recursos y la inversión para el crecimiento sostenible, escalable que transforme y genere bienestar personal y social.


Lo segundo aspecto está ligado a los prototipos de mentores, las instituciones educativas, incluyendo algunas universidades no cuentan en general con mentores que puedan ayudar a los que desean ser emprendedores a construir negocios desde la idea. Está bien que no todos los maestros deben o pueden ser exitosos empresarios, pero al menos unos cuantos deberían ser asesores constantes de los estudiantes mediante seminarios especializados y así mismo los gobiernos locales deberían generar estos espacios como semilleros efectivos.


Finalmente, pero de vital importancia deben estar los entrenadores para el manejo de emociones, automotivación, inteligencia emocional, resiliencia y bienestar mental, pues los conocimientos en educación financiera y la mentoría especializada son relevantes, pero no implica la supresión de problemas, la presión propia del emprendimiento, los momentos de crisis ligados a las dificultades inherentes al riesgo, las relaciones humanas deterioradas en círculos laborales, socios, proveedores, competencia o familia.


Formación financiera temprana, mentoría con experiencia que reduzcan el riesgo y el tiempo en la curva de aprendizaje, así como acompañamiento profesional para el manejo de emociones, presión pueden ser elementos fundamentales para crear verdaderos ecosistemas de innovación transformadora.


Por: Alejandro Toro

@AlejoAvanza

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