• Alejandro Toro

MUJERES HINDÚ PLANTAN 111 ÁRBOLES CADA VEZ QUE NACE UNA NIÑA EN EL PUEBLO


MUJERES HINDÚ PLANTAN 111 ÁRBOLES CADA VEZ QUE NACE UNA NIÑA EN EL PUEBLO

Luego juran que la niña recibirá educación completa y sólo se casará después de los 18.

India es uno de los países que más aísla del centro de la sociedad a las mujeres, debido, en gran parte, a que tiene una cultura tradicionalmente patriarcal en la cual está muy arraigada la noción de inferioridad de estas frente a los hombres.


Una tierra difícil para nacer mujer.

Tan drástica es la situación del genero femenino en el país de los mil dioses que una mujer está marcada desde su nacimiento mismo cuando las padres la ven y lamentan no haber tenido un varón, ya que a este lo consideran más valioso por su perpetuación del nombre familiar y su utilidad como generador de recursos y protección, mientras que a las niñas las ven como una carga financiera.


Debido a esta noción, los padres intentan salir lo antes posible de las hijas, de allí que las casen a muy temprana edad.


Sin embargo, los pobladores de Piplantri, una pequeña aldea ubicada en el estado occidental de Rajasthan, están cambiando desde las raíces esta visión y prometen alzarse como el ejemplo inspirador que lleve el cambió al resto del país.


Un padre en duelo es el comienzo de una historia de reconciliación para las mujeres en India.


Shyam Sundar Paliwal, líder de la aldea Piplantri, encontró en la dulce mirada de su hija, la ternura y la fragilidad de un ser que merece todo el reconocimiento, bondad y cuidado que se le pueda dar, al verla no podía hallar el desprecio que le habían transmitido sus ancestros por las mujeres.


Lamentablemente, en el año 2007 una fuerte deshidratación le arrancó a su hija de los brazos, pero aunque este doloroso hecho marcó el final de la presencia de su pequeña junto a él, fue el comienzo de una historia de cambio y reconciliación para las niñas y mujeres de su aldea.


A partir de la experiencia con su hija, él comenzó a comprender la precaria situación de las mujeres, no sólo en su aldea, sino en el país entero, por lo que diseñó un plan para hacer que las familias empezaran a ver de manera diferente a sus hijas.


Lo hizo en memoria de su pequeña.

Hemos marchitado sus corazones durante siglos, ahora sembraremos un bosque como símbolo del cambio.


La estrategia consistía en crear un programa local al que las familias podían matricularse para obtener algunos beneficios, a cambió, los padres de las niñas inscritas debían firmar un acuerdo en el que se comprometían a cuidar de sus hijas, respetarlas y no casarlas hasta que mínimo, fueran mayores de edad. También debían hacer un aporte de más o menos 320 dólares, el cual sería cubierto por el Estado en un cincuenta por ciento, que iría a un fondo común para garantizar la educación de todas las niñas de la aldea.


Como si este giro total en las costumbres que durante siglos habían regido la vida de estas personas, fuera poco, la visión ambientalista de Shyam Sundar Paliwal, no quedó excluida de su plan.


Dentro de los compromisos a cargo de las familias inscritas al programa, se hallaba el de sembrar 111 árboles y cuidar de ellos, de esta manera toda la comunidad se sentaría entorno a un símbolo que que crecería y se fortalecería con el pasar del tiempo, pero que también requería de esfuerzo y cuidado por parte de todos ellos.

MUJERES HINDÚ PLANTAN 111 ÁRBOLES CADA VEZ QUE NACE UNA NIÑA EN EL PUEBLO

De paso sembrando árboles, devolverían un poco a la tierra de todo lo que los humanos obtenemos, a veces de manera indiscriminada y poco responsable, de ella.


El programa ya tiene más de una década de funcionamiento y no sólo es un rotundo éxito, sino que además se ha convertido en el ejemplo para muchos otros pueblos de que las tradiciones nocivas del pasado pueden ser sustituidas por unas nuevas en las cuales se pondere y celebre la existencia de todos, incluidas las mujeres, los animales y la naturaleza.

Adicionalmente, la comunidad pronto descubrió que los árboles podían convertirse en una fuente de recursos económicos y empezaron a comercializar productos que extraen de estos árboles, sin hacerles ningún daño, como aloe vera, aceites y frutas.


Aplausos para las personas de Piplantri, son una inspiración.


Fuente: TheHindu